Este blog nace por una única razón: debo hacer un descargo. Después veremos en qué deformidades termina. Si es que sigue...
Resulta que hoy fui a una consulta con una nutricionista. Cuando le expliqué que una de mis mayores debilidades era el chocolate ella -con su bronceado caribeño, su cara de bull dog y gesto de soberbia- me contestó: "Aaaah, así que sos kiosquera!"
No, HIJA DE PUTA, no. No soy kiosquera. Soy gorda, que es algo muy diferente.